MY CARAS REVISTA SHOOT

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Desde su llegada a Instagram, en diciembre del 2013, acumula más de 150 mil seguidores, muchos de ellos chilenos. En sus fotos cuenta su vida y muestra sus pasiones: los amigos, viajar y la moda. Revista CARAS la encontró recorriendo Europa y decidió salir por primera vez de su escondite virtual. Aquí les presentamos a Tati Farkas.

- CARAS CHILE


LOCATION 

-

PLAZA ATHENE IN PARIS FRANCE

 

Photographer 

Pepo Fernandez 

Makeup 

-

 Ossiel Ramos Abarca 

Model 

-

 Tatiana Farkas 

 

Está en París con sus padres, sus dos cuando un hombre en la calle la increpó por hermanos y unos amigos, quienes final- usar una “provocadora” minifalda. “Fruncí mente deciden no acompañarla a la sesión el ceño y se alejó. Este es un ejemplo común de fotos aunque estaba previsto. Vienen de de cómo la gente sobresexualiza la anato- Suecia. “¿Por qué no París”?, me pregunta, mía humana. Sólo porque mi pollera está un y reconoce que se ha acostumbrado a estar poco corta, lo estoy pidiendo”, explica Tati. en constante viaje y que le angustia cuando Hace sólo un par de días antes que se

se quedan mucho tiempo en un lugar. Con publicara este artículo, Tatiana cerró repen- 

16 años aún no termina el High School en Estados Unidos, donde viven, pero tampoco sabe cuándo lo hará. Se educa a través de internet, la única forma compatible con el estilo de vida nómade que ha adoptado la familia desde la jubilación del padre. 

Copenhague, Río de Janeiro, Bora Bora, Bangkok, Estocolmo, San Pedro
de Atacama, Nueva York, Saint Tropez, Mykonos, Jerusalén y algunas ciudades de Vietnam, son parte de los variados desti- nos que ha visitado en su corta vida y que comparte con sus seguidores en internet. ‘¡¡Qué bello lugar!! Es como retroceder en el tiempo...dichosa tú que tienes esa vida, lo mejor tener un padre generoso, se ve que eres igual’, le comenta una seguidora sobre una foto de Helsinki, alabando la sencillez y falta de pretensión que hay en los posts de Tatiana que muchas veces se ríe de ella misma o busca simplemente compartir

su vida con sus miles de seguidores. ‘Me encanta lo simple que eres. Exito para ti y tu familia’, le escribe otra persona.

Muchas de sus publicaciones las reserva para salir junto a “Papá Leo” como lo llama: “En bicicleta como los reyes de Dinamarca”, se lee junto a una imagen de los dos en Copenhague. Le toma fotos sen- tado en un camello en Israel y no se mide en expresarle su admiración: “Deja tus rulos
al viento y muestra tu sonrisa angelical.
No sólo das esperanza a todo el mundo
sino a mí también”. Luego ambos posan en el avión que los suele trasladar de un lado
al otro del planeta y ella advierte antes de aterrizar: “Nueva York no está preparada para la frescura de mi papá”. Ese mismo Leonardo que la llevó varias veces al estadio durante la Copa América Centenario donde con camiseta de la Roja y cara pintada tri- color asistió hasta la final en que según ella: “
captain Bravo fue el rey de la noche”.

Sus mirada frente a la vida queda tam- bién expuesta en la red social: ‘Sé un viajero, come, juega, ve más allá de la anécdota y mira de frente. Nunca aflojes.’ Aunque sabe ser clara y diplomática cuando es necesario. Compartió con sus seguidores lo que sintió

tinamente su famoso Instagram dejando
a todos sorprendidos. La explicación que nos envió su familia fue que “aparecieron pervertidos que le dejaron mensajes desu- bicados y por lo mismo, decidió pararlos”. Le preguntó a “papá Leo” y le respondió que “era su decisión” . No lo dudó un minuto y cerró su cuenta ya que, aseguran sus cer- canos, no le interesa la fama ni la cantidad de seguidores que tiene, lo importante para
Tati es sentirse bien y feliz.

Comienza la sesión fotográfica y empe- zamos por el maquillaje. El responsable es Ossiel Ramos, mexicano, embajador de Channel en su país en el 2012 y posterior- mente colaborador de las marcas Saks Fifth Avenue, L’Opéra de París, Biotherm y El Pa- lacio de Hierro. Presente regularmente en las revistas Vogue, Elle, Grazia y otras en Europa, participa en la semana de la moda en Francia

y países vecinos. Ossiel alaba la piel de Tatiana y ella pide algo sencillo pues no está acostum- brada a maquillarse de manera recargada. El profesional asiente y le coloca unos parches humectantes en las ojeras, que casi no tiene. Este le explica que las trajo de Japón y Tatiana le cuenta que estuvieron allí con su familia el año pasado y conversa con el maquillador so- bre la limpieza de las calles niponas. “Tienes que ir a Escandinavia”, le responde.

El fotógrafo chileno residente en Lon- dres Pepo Fernández, elegido por CARAS para esta especial tarea, pone música para crear ambiente. Tati reconoce el remix
de Chambray, El diablo, con Human Life & Anabel Englund, y una complicidad se crea entre ellos. Pepo quiere imprimir las influencias británicas adquiridas en sus trabajos para Issue, Harper’s Bazar, Dazed, Polyester, I-D o con el diseñador Vielma
a este paseo por París de la mano de
Tati Farkas. Una visión de París distinta, lejos

de sus íconos y sus clichés. Tati asiente sin poner peros. “Yo he fotografiado a muchas modelos, pero ella sabe lo que quiere. Nadie diría que es su primera portada. Es muy fácil de retratar porque le encanta dirigir y no tiene miedo a probar poses nuevas”, se sorprende Fernández. En el sillón, Tatiana ha dejado su bolso plateado y sus anteojos estilo hipster que los usa para cambiar de vez en cuando su look.

Tati está ansiosa por mostrarnos la ropa que se ha comprado el día ante- rior en la prestigiosa y costosa boutique Collette para la sesión de fotos. Subimos un piso apenas y entramos en su habita- ción donde la ropa está repartida sobre los muebles. Nos llama la atención una hermo- sa pollera tableada de Gucci en seda y con estampado de mapamundi vendida. Con el fotógrafo preparan las tenidas y eligen cuál irá con cada locación. “Amazing!!!” se escucha varias veces y ella reconoce que casi más que posar le gusta el trabajo de stylist. Y aunque también la apasiona escribir, se interesa ahora en la moda como un posible trabajo a futuro. Le pregunta al fotógrafo por sus estudios en Londres y los requisitos para entrar a la prestigiosa escuela Central Saint Martins en la capital británica.

Tatiana se pone entonces la pollera junto a una blusa también marca Gucci color mostaza y con un lazo negro. Para esta tenida, la más clásica, conserva sus

anteojos, y como locación usamos la habi- tación del hotel jugando con el potente sol de julio que a esa hora entra por la ventana. Y se deja llevar fácilmente: ella sabe cómo posar, cómo poner la mirada, las manos. Y va proponiendo ideas: inclinar la cabeza hacia atrás se vuelve una de sus posturas preferidas. El pelo bien partido al medio y su piel blanca genera un look casi de mani- quí cuando fija sus manos delante.

Luego es el turno para un beatle mostaza de Topshop y unos jeans BDG junto a unos

zapatos “leather free” de People.com. Apro- vechamos nuevamente la lujosa suite y ella juega con las flores. Las toma en sus manos dándole un aspecto angelical y luego las co- loca en la cama sobre la que ella se extiende. Es creativa. Está pasándolo bien y tiene una afinidad cada vez mayor con el fotógrafo.

Es hora de salir a la calle y lo hace con un vestido blanco de Esteban Cortázar, el mo- disto colombiano, ex diseñador de Ungaro
y actualmente muy de moda en Miami. No lejos de la
boutique Courrèges, Tatiana lleva

 

un vestido futurista casi como un guiño a la cosmo girl del vanguardista diseñador pari- sino recientemente fallecido. Pepo ha decidi- do situarla en una calle, con los clásicos departamentos haussmannianos de París como telón de fondo. Ella juega con las pla- taformas de sus zapatos Miu Miu y propone atarse el pelo para dar un aspecto aún más futurista. No le cuesta nada: un elástico y el trabajo es mejor que el de cualquier estilista. Fotógrafo y modelo juegan con la geometría del vestido y de la calle: planos contrapica- dos, apoyada en el muro o en la mitad del pavimento. Hay un sol radiante que obliga

a Ossiel a retocar varias veces el maquillaje. Tatiana es una más del equipo, cómplice.

Regresamos nuevamente al hotel donde ya nos identifican como los del shooting y donde ya no nos revisan los bolsos cada vez que entramos. “Es horrible lo que pasó en Niza”, comenta Tatiana, quien reconoce cierto miedo en París, una actitud distinta de su gente, y que no le gusta andar sola en
la ciudad ni tomar un taxi después de tantos atentados. “Viste lo de Munich”, se horroriza.

Ahora se pone una pollera tubo Nike negra y un polerón blanco Givenchy, acom- pañados de unos zapatos de plataforma Prada. Nos instalamos frente al Teatro de Champs Elysées cuya escalera en mármol ha despertado la creatividad del fotógrafo: casi automáticamente, Tatiana se sienta
y en pocos segundos está completamente tendida en el suelo. La Torre Eiffel, a una cuadra, pero presente, se vislumbra en el fondo mientras dos turistas japoneses se ponen a tomarle fotos. La encargada del teatro nos pregunta quién es nuestra modelo y propone que la sentemos en un
scooter. Luego sugiere que se vea en las imágenes
el afiche de “El retrato de Dorian Grey”, la obra que están presentando en estos días, ‘porque es el símbolo de la eterna juventud’ que representa Tatiana. De regreso al hotel la joven tiene ganas de hacer una postura
de yoga en medio de la calle y posar con el fotógrafo con quien está completamente sincronizada. Se lo impide lo ajustado de su pollera y el top que se resbala dejando ver su ropa interior. Renuncia a la idea, pero luego le llama la atención la puerta de servicio
del hotel. Se saca el polerón, queda en ropa interior, y se despeina sacando su lado más salvaje. Llama de nuevo al fotógrafo y de la nada, los dos en blanco y negro, posan en una instantánea digna de las más creativas y vanguardistas publicaciones de moda.

Regresamos a la suite 102 y Tatiana elige uno de los looks más difíciles de llevar. Un vestido camiseta naranjo y amarillo, con motivos circulares del finlandés Marimekko, uno de sus “diseñadores favoritos” según nos cuenta. Pero ella lo lleva de maravilla. Cami- namos hacia el Puente Del Alma, el mismo donde murió Lady Di, y ella se apoya en las barandas. Le ha entregado a Ossiel su celular para que haga fotos pensando en Instagram. La red social la mantiene conectada todo el tiempo a su teléfono, cada vez que hay una pausa, lo tiene en sus manos. Sube entonces una foto y un video del puente, pero luego
su papá le recuerda que es una exclusiva de
CARAS y que mejor esperar a que salga la revista y entonces lo borra. Sus seguidores
la entenderán, es una buena Instagramer:
le divierte que le hagan comentarios, los lee todos, e intenta responder por privado.

Tatiana está sentada ahora en un muro del puente no lejos del agua. De hecho el Sena se ve detrás, borroso, con sus Bateaux Mouches llenos de turistas en pleno verano. Una pareja de militares que vigilan la ciudad en estado de emergencia la quedan mirando

. “Everything is ok?”, pregunta ella, y ellos responden “yes” con un inglés afrancesado, el pulgar hacia arriba y una sonrisa que con- firman que su pose y actitud son perfectas.

Nos queda el último look. Algunos no han entrado en la publicación. Pero éste, entre ochentero y americano, es uno de sus prefe- ridos. Una jardinera short Tommy Hilfiger con un peto celeste, que la hacen ver como la adolescente que es. Un estilo deportivo que combina mejor con una pose al lado del río.

Ya son las dos de la tarde, su familia la espera para almorzar. Vamos rápido al hotel y revisamos el resultado. Tatiana no lo puede creer. Los ‘incredibles, beautifull y amazing’ se suceden. No disimula su satisfacción
por el trabajo realizado y pide permiso para sacarle foto a la pantalla del computador y le pregunta al fotógrafo si puede hacer pasar las fotos para tomar una foto en movimiento. A cada rato está pensando en una instantánea original para su red social.
Tati saca un ice tea del refrigerador que apenas bebe y se despide calurosamente olvidando su sweater en nuestra suite. Todo ha salido perfecto. Disfruten del resultado.